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LAS RAíCES DEL CAZAHUATE

PREÁMBULO

 Con la clausura del Multiplyca naiden detuvimos al pasado, nos desperdigó. Tanto haber publicado por años y de repente, aquel presente nos dió una cachetada como patada n'el cu.. digo: ¡¡n'el glúteo!! Lo peor sería repostear de aquellas jaurías, azañas irrepetibles que ya fueron.


 Soloco Lobo Audaz (el último lobo que me adoptó: vino del monte herido, desgarrada la piel de cuello y cabeza, como si una trampa destrozó su manto al soltarse) trepó la reja con 2 mt. de altura para entrar a la Hacienda y cuando lo ví escondido ahí abajo de los sillones afuera del consultorio de Vicky, miró profundamente mis intenciones por si le tenía miedo o aversión. Sostuve su mirada sin retarlo ofreciéndole agua (aquello de la hidrofobia, no vaya a ser) y nació ése cariño tan ilógico y sensacional de a primera vista, como todos los bichos que me adoptan. Tomó el puesto de copiloto en mi Perica Verde (Combi VW).

 Pasados 6 años en camaradería, la vida de Soloco por ésta Ribera llegaba a su término; luchó para seguir acá ¿cómo iva a abandonarme en éste mundo cruel? Acostadito sobre mi muslo en la alfombra de mi recámara, ni podía comer apenas beber, lo ayudaba al jardín para hacer sus cositas. Dos días pasaron con 500 noches cada uno, cuando dialogué con Soloco que descansara, que en la otra Ribera lo necesitaría como guía, que pronto me reuniría con él (con 72 años me faltan otros 20 a lo más) y mirando mis pupilas como aquél primer día, suspirando profundamente se relajó al fin mientras sus ojitos (¡y los míos, joer!) se opacaban, sin dejar ninguna cosita desagradable sobre l'alfombra ¡¡elegante hasta su última morada el Lobo Galán!!


 Enterré a Soloco Lobo Audaz entre las raíces de nuestro Cazahuate, junto a Sique la Rodesiana su última pareja. Todas las mañanas de 8 a 12, Blancanieve nuestra gatita enamorada del gran Lobo Audaz, miraba la tumba abajo del Cazahuate, escuchando el canto de calandrias y cenzontles en concierto con loros en batahola (ya ven cuán escandalosos son) y maullaba su ausencia cuando me sentaba ahí juntito a compartir nuestro duelo. Durante meses escuché trotar a Soloco tras de mí por el pasillo de arriba y al llegar a mi recámara, Blancanieve le ronroneaba: sus ojos de gata veían mejor que atrofiados ojos humanos por tanta luz eléctrica.

 Meses después, José Luis me invitó al hotel Arcoiris en el avión paracaidista, desde Cuautla a Puerto Escondido y acepté. Ese mero día una turbina del avión perdió potencia y viaje cancelado. La Perica sugirió que ahogáramos nuestras penas en el Abrevadero de los Dinosaurios (hoy desaparecido: ahora Tepoztlán es Pueblo Mágico ..¡¡para turi$ta$!!.. sin Graniceros ni curanderos: puro charlatán que parla el "nama$té" vestido de hindú) y p’allá juimos, trocando Mares por Montañas. Ya anochecía cuando me avisaron de un Labrador Negro abandonado por el Mercado, con tamaño de mastín napolitano y servía como nana y caballito para todos los nenes: le decían Popeye.


 Comíamos tacos del quiosco con otros dinosaurios cuando llegando el monstruoso bicho me miró, la Perica abrió su corrediza y subió al puesto del copiloto hasta la Hacienda, tranquilo y encantado con el viaje. Lo llamé Iván el Terrible (en honor a mi Capitana la Terrible) y Soloco dejó de seguirme por el pasillo hasta mi recámara, contento y libre de galopar explorando la Otra Ribera sin más pendientes ya por ésta. Blancanieve dejó de visitar al Cazahuate y como la Perica, ambas enamoradas de Iván.

 Cuatro años después, migró Iván a la Otra Ribera y también reside en las raíces del Cazahuate. Mi vet (los lobos tenemos veterinario) trató de mantener a Iván por acá, mas cuando llega mi Morena Hada Ángela a trabajar, no es para oir mis historias y descansar un poco nada más. Mi vet recién había operado y desparasitado a una Cherry Golden Retriever que buscaba hogar. A los dos días un telefonazo y que me esperaba la Golden llamada Cleopatra, en su consultorio veterinario para conocerme. Al momento que llegué pensando que nadie ni nada reemplazaría a mi camarada Iván, Cleopatra se acercó para darme la patita y mirarme profundamente con cara huérfana. Cosió mi roto corazón que la Perica abriera la corrediza y Cleopatra ocupara el puesto de copiloto. La Hacienda nos recibió a flores abiertas con aves gorjeadoras.


 BlancaNieve fué la primera gatita entre tres, que adoptó a Cleopatra. Dejó de visitar la tumba de Iván cada mañana, de 8 a 12, la doblemente viuda. Las otras gatitas siguieron su ejemplo y de nueva cuenta en Hacienda Armonía somos jauría feliz. Hace poco, un cáncer se llevó a Blancanieves hacia la Otra Ribera. Reside abajo del Cazahuate con Sique, Soloco, Iván y varios, varios gatitos más.

EPíLOGO


  José Luis también navegó hacia la Otra Ribera: no le tocó entierro abajo del Cazahuate sino estar en mi corazón ¡condenado Mazo!


 Repetir pasados que ya fueron en éste presente con nuevos cánidos, otros felinos y hasta arácnidos de varias generaciones después, es tan nada fácil porque invade la incongruencia.

 Exporté a Blogger más de 200 entradas del Multiplyca y 60 resultaron en presente actual, nada más. Mi computadora más moderna y más rápida, herencia de Álex m'hijo, permite narrar más y más novedades actuales. Empecé a escribir con "la Pavilion del General" de 1997 y sigo escribiendo con "la Pavilion del Chef" Álex, de 2006 (y ahora, en la "Notebook de 2016" que me regaló la Navidad pasada). Entre pabellones usados los años volando ván, actualizando al eternamente fugaz Presente. Total, si a la memoria se la llevó el Rayo, ¿acaso era mía?

Algunas veces, la Suerte es triste; las más veces, NO


Como tener la Suerte de estar vivo, sano, trabajando y entero: pero un amigo, un compañero se vá galopando su destino. Sus infinitos buenos recuerdos tardan en no oprimir nuestro pecho, ¿cómo el vacío puede pesar tanto así?

Me refiero a ésos que se cuentan con los dedos. De ésos incondicionales a primera vista, nada comunes y jamás reemplazables. A veces amistades de ése día que valió toda una vida, a veces humanos o a veces mascotas.


Hace nueve años se fué Roberto, el primer amigo así que hice recién llegado a México, entre toda nuestra banda entrañable e incondicional de adolescentes con broncas paternas de comunicación. Unos con complejo de Edipo, jamás dejaron la casa materna ni se casaron tampoco. Otros optaron por parejas del mismo sexo y otros nos casamos a matrimonio fallido, teniendo diferentes parejas pasando el tiempo. Soy el único con familia gracias a Vicky, los demás ya viajaron a la Otra Ribera sin tener tal suerte.

Roberto nunca dejó la casa materna; además de no hablar con nuestro respectivo padre teníamos en común el cariño por nuestras mascotas. Roberto con un perico, una siamesa y tres perros: una Gran Danés, una Airdale Terrier y un Pastor Alemán. Se marchó a la Otra Ribera en la Primavera del 2003 y sin despedirse como suele ser costumbre. El hueco que dejó Roberto está ahora muerto de contento, porque en la Otra Ribera galopan en jauría el Balú, la Psique, el Soloco y el Iván.

Gracias a Iván Labrador tengo la Suerte de estar triste, gracias a Roberto tengo la Suerte de que Allá él me cuide a Iván Labrador, a Soloco Lobo Audaz, a Psique la Rodesiana, a Balú Pastor Alemán ... sin ser ingrato, mi pecho tiene la Suerte de sentir ése peso de tantos vacíos, ésos tizones que no se pueden apagar ni con las aguas de un río. Ni con toda la Mar Salá.

Lo mismo sucede con mis amistades que vuelan: desde una Hurraca Azul silvestre nacida en cautiverio, que me adoptó ésa Navidad allá en Puerto Escondido, hasta humanos que pilotean aviones y alguno me salvó la vida en una ocasión. Todos sin despedirse como siempre suele ser cuando pasa. Repasando mi Blog de Vuelo, pareciera blog de pompas fúnebres:
No tan sólo las mascotas vivas necesitan cariño: las máquinas, aunque no piensan ni deciden autónomamente, son una extensión de nuestro cuerpo. Un avión nos añade alas y sentimos el aire  (nos comunicamos) a través de sus controles; un auto nos dá ruedas y velocidad para movernos a grandes distancias. Tienen, como todo aquello con movimiento armónico, un espíritu de duende, un espíritu travieso. Seguro saben de gente que estima su auto y éste se queda sin gasolina frente a la gasolinera, o se descompone junto al taller de reparación. En cambio cuando no quieres un vehículo, te deja sin agua a medio desierto. La afinación de un vehículo es para reponer las partes desgastadas y para armonizar el trabajo de su conjunto. La armonía, sintonización o tuning, llevada al extremo en las carreras, es lo que permite su duración trabajando. Claro, cuando se venden o se destruyen en un accidente, no nos dejan ése hueco del ser vivo para nada.

Las más veces, la Suerte es alegre. El Vet de Iván, nos regaló una Golden encontrada en la calle hace una semana, ya desparasitada y esterilizada. Tiene nueve meses y se llama Cleopatra, apenas empezó a trabajar de guardiana de la Hacienda, pero ya avisa cuando entra alguien que no conoce. Traviesa y en la edad de la punzada, madurará entre los dos y tres años de edad. También le encanta el agua, la voy a bañar mañana para cepillarla después. Su pelo es un poco más largo que'l de Iván y de color dorado tostado. Iván era Labrador Retriever y Cleo es Golden Retriever; los dos para recobrar las presas de cacería. Los pobres gatitos son los que andan bien fuera de onda, no dejan las alturas en columnas y techos de la Hacienda. Ya no durmieron en mi cuarto anoche. Primeras fotos de Cleo:

Otra raya p'al Tigre: ¡vivito y coleando!

Éste pasado Martes 11 mi Perica con Iván Copiloto y yo a bordo, salímos algo temprano rumbo a Buenavista. Nuestra misión, calibrar el embrague del Chevy Luv de nuestro amigo Martín. Una Mariposa Blanca alegremente encabezó nuestro camino por la privada, en forma similar a mis amigas Lechuzas en la Selva. Llegando a la esquina hacia la derecha, bajo por la única salida de la privada y freno la Perica, su direccional derecha flacheando mis intenciones, mirando a través del parabrisas al carril de subida desde Cuernabala; nuestro retrovisor enfocando al carril de bajada desde México, el mero peligroso porque seguido bajan camiones cargados al tope y sin frenos, gracias a la inclinación desmedida de tan estrecha y sinuosa carretera: la libre Cuernabala-México (diseñada para que Maximiliano visitara a la India Bonita en carroza).

Con ambos carriles vacíos, acelero la Perica e invadimos la cinta asfáltica en sentido contrario, cruzando hacia el otro carril ya con vuelo por aquello de los sin frenos. Como a diario venimos haciendo por los últimos 14 años.

Un trailer azul de SEiS EjES (22 ruedas + 2 repuestos) con copete tipo Everest, súbitamente aparecido de la nada velozmente de frente y demasiado cerca, me hizo agradecer a la Vida que para éste brete me acompañaran la Perica e Iván: en equipo continuaríamos nuestra misión descalza allá por los caminos de la Otra Ribera. Instintivamente frené en el carril que invadía para no rebotar contra los del otro carril, sino de retache hacia mi privada vacía. Reflejo condicionado de aquellos rally's juveniles; cuando enfrentas al inminente impacto, lo colocas a modo de minimizar daños sin involucrar otros camaradas.

No sé cómo la mente abarca tanto en una milésima de segundo. Cuando pude desapretar desde los ojos hasta el ano, destrabar quijada quebrantamuelas y desoldar manos del volante con un pié sobre el freno atravesando el piso, pos nomás estaba  ahí el tráiler azul de los Himalayas pegadito con la defensa de la Perica, inmóvil sin rozarla ni  tantito a MEDIO CENTiMETRO de la defensa delantera (1/4 de pulgada, aprox). Iván copiloto sonreía tranquilamente confiando en mi falta de pericia. El piloto del meteórico tráiler retrocedió un poco y pude entrar al otro carril mientras maldecía mi existencia y una colectiva detenía al tráfico de bajada, por ésta vez todos con frenos.

Llegué a "la Pasadita" (tiendita, ultramarinos) con Martín y me invitó un fajo de brandy, para quitar lo verde de mi palidez. Me apliqué a la tarea encomendada con su pick-up Chevy Luv. Así dejé de tener la impactante foto del tráiler grabada a fuego en mis retinas. Por un ratito al menos.

Misión cumplida y regresamos a la Hacienda. Estacioné la Perica e Iván Copiloto me acompañó a cerrar la reja. Regresando junto a la Perica, veo a la Mariposa Blanca posarse en la rama de Bugambilia apoyada sobre la Perica. A la mente acudieron sabias palabras de mi compadre Lucio:

"Las mariposas son mensajeras de los Señores de los Aires, compadre. Mirándolas a contraLuz llegan a la mente las razones de su visita."- Seguidamente me llegó que la Morena trabaja sin descanso, casi carece de amigos y nunca tiene vacaciones; además de cumplir horas extras diariamente sin ningún agradecimiento.

En mi cocina puse café sobre la estufa, dos tazas sobre mi mesa y dos sillas a un lado. La mía viendo al jardín, la otra viendo hacia mí con la resolana del jardín a su espalda. Como me enseñó mi compadre para que me llegara la intención de la visita. Sirviendo ambas tazas, con la mente dí la bienvenida y brindé con ella. Cuando nos sentamos, respondió en la mente:

"Hoy tampoco te toca, querido: aún te necesitan por acá."- Como con cada visita suya, mi corazón se alegró. Los gatos eclipsados (muy sensibles a ciertas visitantas) contrastaban con un tal Iván bien contento ante la Morena. En la mente, agradecí a mi protectora el haberme regalado la Perica 14 años há, el haber guiado a Soloco Lobo Audaz para explorar la Otra Ribera, el guiarme hasta Iván Labrador para adoptarme allá en Tepoz y el haber llegado en tráiler azul con tan hábil piloto -"¿Cansada de volar?"- pregunté con la mente.

"No, más bien me gusta viajar variado."- contestó entre sorbo y sorbo del aroma a café -"Tampoco me llamo Zenaida, aunque tu candelario pederasta diga que hoy celebran su día. Prefiero que me digas Morena, más personal y cariñoso."- Seguimos intercambiando boberías hasta que acabó el aroma de su cafecito y voló la Mariposa Blanca, dejándome más adrenilado que un salto en paracaídas.

Éste pasado Martes 11 tres Arquetipos me ayudaron a seguir posteando por acá mis necedades:
  1. - la Morena que compartió mi café: mi hada Ángela de nacimiento.
  2. - el Piloto (nada de chofer: un operador entrenado ¡con reflejos instantáneos!) que bloqueó sus frenos, subiendo a 80 Km/h.
  3. - el Mecánico que mantiene tan dichosos los frenos.
Cada que salgo al volante de la Perica, me arde la boca del estómago; y cada crucero se vuelve un estudio exhaustivo de mi realidad circundante, antes de avanzar nuevamente. Ni pienso en manejar la Trácker por no dejar a Vicky sin auto. Para mis cosas prefiero caminar con Iván entre nuestra guerra civil; al fin que una bala en mi columna, me enseñó que las balas perdidas son mi especialidad ···





··· dicen por ahí los estudiados, que las cruces de Pericón son supercherías.

··· dice por ahí la Perica, que a mi hada Ángela le gusta su aroma y color.

Fuente:

mi Alma es Mexicana: Wirikuta mi Corazón

Chaquira Wixárica
Aquella NocheBuena, mientras nuestra familia curiosa le preguntaban a Vicky y a nuestro amigo José (Marakame Wixárika), sobre la espiritualidad del Jicuri (peyote) y su relación con la filosofía budista, me dejé ir a cierta Primavera allá por 1975, cuando estaba acampando con Scott y Miguel en "Wirikuta" junto a mi Matida McCulloch (Combi Blanca) y les conté:
"Despés de comer cuatro cabezas a cuál de peor sabor, después de filmar con Scott y Miguel el atardecer y las flamas de nuestra hoguera en pleno desierto, después de cenar allá en Wirikuta al pié del Cerro Quemado, me dió por caminar y conocer el desierto nocturno."

"Era una noche clara, llena de estrellas sin Luna. Veía al desierto frente a mí, como si fuera un plato al revés, disponiéndome a llegar caminando hasta su lomo para dominar toda la inmensidad nocturna desde ahí. Mi hombro derecho apuntaba hacia una tormenta con rayos por allá en un horizonte lejano, perfilando a reojo una Sierra del Catorce empequeñecida de tanta distancia."

"Escuchaba las conversaciones entre jaurías de Coyotes, contándose las novedades y que un extraño los visitaba sin portar armas. Todo lo que era sombra, contenía espinas impresionantes. Todo lo claro era el piso desierto, limpio de espinas. Noté unas piedras cúbicas de forma, como carbón en apariencia pero tan duro que no tiznaba, conteniendo vetas blancas.

Recogí algunas muestras y al agacharme, noté escondida entre las sombras espinosas una liebre de grandes orejas anaranjadas que observaba con gran curiosidad mi recolección. Estaba muy tranquila a menos de un metro, sabiéndose protegida entre sus espinosas amigas."

"Encontré unos escarabajos muy similares a los de mi casa en Santiago Tepetlapa. Pero éstos carecían de la tan mal llamada simetría: su lado derecho no era la imágen en el espejo del izquierdo, sino que todo era un dibujo con la misma diagonal, embelleciendo todo el bicho. Notablemente, tampoco encontré serpientes venenosas ni animales pozoñosos."

"A las dos horas de caminar, pensé en regresar a nuestro campamento, tan fácil de localizar por sobresalir el techo de "Matilda McCulloch"
(aquella Combi Blanca) encima de toda la espinuda vegetación. Algunas Maternidades con su bebé (Palma Yuca) en los brazos eran más altas, acachándose un poco para obsevar mi perplejidad por no ver ninguna Combi, ninguna hoguera encendida, ningún rastro del nuestro campamento."

-"El Extraño está perdido, el Perdido está extrañado"- se aullaban las jaurías de Coyotes entre ellos. Una Lechuza me saludó con su estricencia, obligándome a verla por encima de mi hombro izquierdo. La ví recortada sobre los relámpagos de la lejanía. Voló protectoramente sobre mi cabeza, como aquellas amigas de mis Selvas adolescentes. -"Pon los Relámpagos sobre tu hombro derecho, y encontrarás lo que buscas"- llegó entonces a mi mente."

"Caminando mi regreso, noté que el efecto de plato al revés (cuyo domo se alejaba a medida que avanzaba hacia su cúspide) era muy similar a la curvatura marina: nunca se llega ni al borde ni a la cúspide del plato llamado "Non Plus Ultra". Las jaurías de Coyotes aullaban frente a mí -"Guiémos al Perdido paque s'encuentre, encontremos al Perdido paque se Guíe"- hasta que dos horas después bajo estrellas sin Luna, apareció el esperado resplandor blanco de Matilda dominando
espinudas sombras. Recogí los huesos de pollos que horas antes cenamos, para entregárselos a mis burlones hermanos Coyotes. -"Sabe cocinar éste Perdido Encontrado, sabe encontrar éste Cocinero Perdido"- coreaban, aullando su gusto."

"No supe cuánto había dormido: me desperté por el ruido de una desvencijada carreta de bueyes, a punto de arrollarme. Crujía el desierto entero bajo enormes ruedas, bajo cascos de enormes bueyes. Nos levantamos apresuradamente, y NADA: ¡no había nada! En cuanto nos acostábamos ¡sentíamos que nos arrollaban! Hasta que vino a la mente -"Debe ser un Espejismo Acústico"- mientras la hermana Lechuza, alzaba su silencioso vuelo desde una Maternidad dejándome seguro con los míos."

nuestro Sol salió de Wirikuta y la Luna nació en Wirikuta


Olivia Carrión -- Miguel Grunstein -- Scott S. Robinson -- Carlos Saenz
(1975 -- 50 min. -- México)
De vuelta a nuestra conversación Navideña, vi a  José mirando muy contento similares recuerdos. No pude compartirles más: que no es el Peyote, que no es el Jikuri; que la experiencia ES Wirikuta, desierto nada desierto, tan lleno de Vida y de Magia, tan Madre Naturaleza; que el Jikuri es como mi Matilda (VW Combi´73 blanca): un medio de transporte para llegar, nada más; que muchos van pero pocos llegan. Cuando Miguel, Scott y éste MiLUsos salíamos de Wirikuta, mi Matilda se rebeló y logró atascarse en el ÚNiCO charco de todo un Desierto: prefería no dejar Wirikuta.

Que cuando regresé a Wirikuta para quedarme unos días en Estación Catorce y rescatar la Willys de Paolo, allá en 1991, no ingerimos Jikuri y fuimos a varias fiestas rancheras; que Wirikuta nuevamente me acogió con las hermanas estrellas e invitando a la Luna en enorme festejo por mi regreso; que comimos chochas (flores de la palma yuca), cabuches (flores de la biznaga de espina rosa) capead@s en huevo, quesos de cabra frescos en panes horneados con gobernadora. Y mezcal a morro entre cerveza y cerveza, lubricando tan aventureros gañotes.

El 25 por la tarde comiendo el recalentadito, noté otra ventaja de hornear un pavo previamente ahumado: como los romeritos y como el buen mole casero, ¡se torna más mejor qu'el día anterior!

Mas tarde se despidió nuestra Familia para regresar a Puebla y llegar al hogar en buena hora. Nuestro amigo José llevó su familia al mercado de Tepoztlán para vender sus artesanías de chaquira. Vicky irá por la noche a casa de Isabel Tercero y Cipriano (Mitote Jazz) para estar de fiesta.

Preferí quedarme descansando, viendo TV con Iván. Y no me arrepentí. Para los que amamos México hasta la médula, éste año que termina abundó en torpezas, desaciertos, masacres y mentiras de nuestro Gobierno de Pacotilla (con perdón de Paco y Costilla). Éso nos estruja la existencia algo poco.

Empecé viendo al Perfecto Ojete, al Doctor House: tan capricorniano y mujeriego que me identifico plenamente, como todo buen sinvergüenza. No, ni me duele la pierna. En los comerciales exploré la programación de otros canales, y en el cultural 22 nada más decía "Programación Navideña", como si pasaran gilipolleces tan sabidas por repetidas,  tan mal hechas por tan vistas ya ··· menos mal que ganó la Curiosidad: estaba en concierto la Orquesta Filarmónica de las Américas, dirigida por su fundadora: Alondra de la Parra. Aparte de tan melódico nombre, Alondra dirige con mano firme a músicos extremadamente talentosos, tan amantes de su instrumento como de nuestra música mexicana. ¿El nombre de tal concierto? ¡"Mi ALMA MEXiCANA"!

Retransmisión del 30 de Noviembre en el Auritorio Nacional de la Ciudad de México .Los había escuchado anteriormente el 15 de Septiembre: fueron lo ÚNiCO que valió la pena entre TODOS los festejos del (tan cacareado y fallido) Bicentenario.



Ésta mujer sabe combinar con gusto desde lo más tradicional y clásico, hasta los más rumbero y cabaretero de nuestro país. Una composición que no conocía, transporta TOTALMENTE al subconsciente: "Preludio al Sueño", de Federico Ibarra. Desde Revueltas y Moncayo, no escuchaba música tan expresiva. Claro, no faltó el Huapango de Moncayo, de mis favoritas. Es la mejor interpretación que oí hasta ahora! También magistralmente interpretado el vals "Sobre las Olas", sin empalagos ni cursilerías (no es de mis favoritos). Claro que tengo lo mío de cursi; me encantó ésta entre las canciones favoritas de mi loco corazón:



Lo escuché todo todo. Hasta entré a su página para averiguar más. Y yo, aborrecedor de políticos mexicanos antes que cualquier otra cosa del Mundo, me voy topando con que ··· ¡Es nuera del ex-presidente Zedillo! (¡no me jodan!) Con tales relaciones no extraña que a los 30 años haya logrado tanto. Ojalá y otros provilegiados fueran así de talentosos, así de amantes con mi México. Porque talento tiene, así como estudios y carrera por méritos propios. Sus músicos son inmejorables, dándole sabor a la música como pocos. Realmente estoy encantado con éste descubrimiento: valieron la pena los sinsabores políticos al darme cuenta de su contraparte, de que sí habemos mexicanos enamorados de nuestro país, construyéndolo con nuestro trabajo. El Arte es el medio para proyectar nuestro México real, siguiendo con nuestra Gastronomía. ancestral Ya ni menciono nuestra gente, ni nuestro accidentado paisaje, ni nuestro catastrófico clima ···

Les comparto ésta la más mejor Navidad: con perdón de hijos tan ausentes y tan a gusto en otras tierras, gozando también cada uno su mejor Navidad.
¡Que tengan un FELiZ AÑO!!!

el Bungalow

Prólogo
Cuernavaca: Mayo de 2010

Éste Sábado, la búsqueda por las refacciones de la caja automática del Trácker, me acercó al domicilio de Teo mi E-gurú (maestro en reparación y programación de PeCés); decidí visitarlo e invitarle unos tacos. Cuando me abrió la entrada a su fraccionamiento, me dijo:

"Cuidado al pasear Iván con la Combi; así se acaba de matar un señor y pensé, no vaya a ser mi amigo Yan"- mientras me pasaba el Extra de Morelos. Ya en su casa empecé a leerlo, viendo (clickar en) ésta página a la derecha:

Siendo ésa Combi tan similar a mi Perica, Teo y yo nos preguntamos a qué velocidad la manejaba ése señor y porqué estaba su perro corriendo ahí solito por abajo. Cuando salgo con Iván, se pone de copiloto. Si paro y abro la puerta, sale a pasear conmigo; sin la correa si es en el bosque, o con la correa si es por la ciudad (para que ni lo atropellen, ni espante gente, ni  ande marcando todo). Cómo fué que no alcanzó a frenar...antes de llegar al párrafo  -"...recibió un golpe mortal en la cabeza, misma que le causó la muerte,.."- (¿humor negro involuntario?) leo que -"Se trata de Max vonSon Gallut..."- Me quedo petrificado: es el hermano mayor de Carlos, mi tocayo de balas en la columna ...
Tetela del Monte está a unos quince minutos manejando desde Armonía. Max murió por donde voy a comer truchas frescas. Empiezo a narrarle ésta mi historia a Teo:

El Bungalow - I
Tlayacapan: otoño, invierno de 1978/79

Contento de ocupar por fin el bungalow, a pesar de vagos rumores pueblerinos. Por lo pronto ahí nada más guardo mis cosas; tengo trabajo como jefe de transportación manejando la Combi '59 T-1 de Scott, en un largo metraje en 35 mm sobre la revolución mexicana. Sólo estaré los Domingos durante las primeras cuatro semanas de filmación, las que se pasan volando.


Combi T1 en las mismas condiciones que la de Scott

Para Navidad llegó Vicky y los niños, acompañada con una amiga y sus niños. Prendemos la chimenea y hacemos crepas para el desayuno. Recordamos a Michael y otros ocupantes del bungalow y de cómo la soledad los trantornaba y salían huyendo para no volver a saber jamás de ellos. Salvo alguno que otro que ni nos quería volver a saludar. No convivían con la gente local pues se sentían intelectuales, cineastas y necesitados de la civilización urbana DeFectuosa, más a su altura según ellos.

Acá, a las 9 de la noche todo el pueblo se retira a sus casas hasta el amanecer siguiente. Si quieres un bar o alguna vida nocturna debes irte hasta Cuautla (¡nada recomendable!). O bien atender las fiestas del carnaval y algunas otras fiestas religiosas en casi cada fin de semana durante todo el calendario anual; tradiciones que nos dejó la época de la Colonia. Con gente sencilla del campo cuyo sentido del humor puede ser tan irreverente como certero. Y para ser aceptado hay que aguantar vara con ellos...con un gañote de pirata para pasar aguardiente de caña del 96º, del que sirve hasta para desinfectar. A morro, nada de vasos.


Breve descripción de Tlayacapan

Ya terminado el maratón Guadalupe-Reyes, llega Febrero con sus aires vendavales y vistas maravillosas de los volcanes. De noche me despierta un ladradero de perros por todo el vecindario, aunado a chillidos de cerdos, gorgoteos de guajolotes y cantos de gallos de pelea. Me visto y salgo al jardín con mi lámpara portátil, también reviso el garage pero nada encuentro. Salgo a la calle, y tan sólo veo perros mientras la bulla se vá apagando y todos regresan a dormir. Estando la Luna tan Llena, lo achaco todo a su inquietadora influencia sobre nuestra Naturaleza.


el Sombrerito visto desde mi cama (cerro de la derecha)
Al amanecer, desde el tapanco en mi cama bajo las vigas y las tejas, corro las cortinas para ver cómo se vá iluminando el Sombrerito a medida que sale el Sol. Pero... hoy nada más veo un ramerío de Eucaliptos que tapan todo el techo de la cocina y mi ventana. Salgo al jardín para apreciar qué está pasando. Y veo que un Eucalipto enorme (de unos 30 metros de altura) simplemente se giró sobre sí mismo con el vendaval, astillando su tronco a tres metros del suelo y ¡vínose abajo!..ése tronco fácilmente tiene un metro de diámetro  ahí por donde se astilló: ¡no quiero ni saber el peso del árbol completo! ¿Cómo fué que resistieron las vigas que sostienen las tejas? Ni siquiera están fuera de su lugar...

Ya de cerca veo que otro Eucalipto podado hace un mes, quedó en forma de horqueta como a cuatro metros del piso, a un metro de distancia del ahora caído. Cuando se vino abajo y a punto de aplastar el techo entero de mi bungalow, detuvo todo su peso la horqueta del podado. Las ramas nada más rozaban todo el techo de mi bungalow y el de junto sin lastimar ni una teja, algo realmente milagroso. Scott trajo a mi compadre Lucio y se hizo la limpia de rigor, tanto al lugar como a nosotros. Y se puso un altar con ofrenda fresca todos los días por si las moscas.

Ahí viví dos años bastante a gusto, con Vicky y los niños visitando constantemente con algunas amistades a veces. Cuando dejé el bungalow fué para rentar casa en Santa Mónica y dedicarnos a los niños. Nada raro sucedió más en ése bungalow; sólo algunos rumores pueblerinos pregonando si yo era brujo o si tenía pacto con el Diablo...nadie más quería rentar ése bungalow otra vez.

El Bungalow - II
Cuernavaca: primavera de 1983

Pasamos dos años en Santa Mónica, dedicándome de lleno a trabajar el Taller Móvil con mi Bula Matari. En el '80 murió Line (mi ombligo) y en el '82 nos mudamos a Cuernavaca: con mejor clima y sin la urbanización tan excesiva de la capital. Los niños entraron a Ilnamiky, la escuela activa donde estudiarían primaria y secundaria. Seguido visitaba a Scott en Tlayacápan y así conocí a los nuevos inquilinos del Bungalow: Carlos vonSon y su esposa Adriana.

Carlos era cazador; Adriana y él manufacturaban diferentes artículos de piel con sus presas, que también les daban alimento. Desde bolsas y morrales hasta fundas para armas o navajas suizas. Un día recibí éste telefonazo:

"Soy Carlos, estoy en Cuernavaca; necesito hablar contigo pues tuve un accidente. Vivo en Rancho Tetela, en casa de mi hermano"
Conocí a Max después de tocar en su casa para preguntar qué accidente tuvo su hermano Carlos. Cuando abrió nos presentamos y me llevó al cuarto de su hermano. Sentado desde su silla de ruedas, Carlos nos contó toda la historia:

"Te llamé porque tú también recibiste un balazo en la columna."- (ver ¡Sorpresa de Cumpleaños!) -"La semana pasada fuí a cazar de noche por las barrancas cerca de Tlayacapan, con un amigo y mi perra. Nos separamos para entrar a la barranca por ambos lados y encerrar nuestra presa al centro. Cuando mi amigo vió los ojos de la perra, creyó que era un puma y disparó.

"Como yo venía atrás de la perra nada más me dió tiempo a voltearme, recibiendo tres impactos con postas: uno en el muslo, otro en el brazo y el tercero en plena columna, abajo de la cintura. La perra me acompañó hasta que llegó el rescate y me llevaron al hospital de Cuautla. Allá se declararon incompetentes y me trasladaron a México, al hospital ABC donde mi padre es accionista.

"Un cirujano amigo de mi padre tomó el caso como favor especial. Me retiró la bala y me dijo que ya no volveré a caminar. Tú también al principio, cuando te dieron el balazo, también estuviste en silla de ruedas al principio ¿verdad?"

Me quedé helado escuchando una cadena de herrores, formada con un eslabón tras otro, guiando al Destino hacia ése callejón sin salida llamado Tragedia:

  1. - cuando sales de cacería en grupo (cualquier cantidad más de uno sólo, se considera 'un grupo') la presa vá al frente de la línea de tiro y se mandan el o los perros, a traer la presa hacia la línea de tiro. NUNCA se ponen encontrados a los cazadores y ¡aún menos de noche!

  2. - llevar a un novato miedoso, que ni siquiera sabe distinguir los colores del reflejo en los ojos de los animales. No sólo hay perros sueltos de noche, también andan vacas, burros, mulas, gallinas, guajolotes, patos...que uno no quiere matar porque te los cobran a precio de oro. Son el sustento de sus dueños, ya sea por sus materias primas como la leche o el huevo o bien como animal de trabajo para la yunta. Y no han visto ningún puma por ahí desde la Revolución de 1910...

  3. - el cirujano no era experto en heridas de combate. Hasta el más ignorante sabe que al extraer una bala de la columna, jala por vacío la gelatina llamada médula espinal: por éso traigo conmigo la bala incrustada en mi columna desde hace 47 años...el director del (ahora desaparecido) Hospital Francés, era amigo de mis padres desde que fué maquí durante la ocupación alemana, con amplia experiencia en heridas de combate.

  4. - rentar un bungalow notable por los accidentes que acontecen a sus moradores (no así a sus dueños: sólamente a ocupantes y de largo plazo. Si te quedas una noche a dormir no  te pasa nada) y sin hacer una limpia previa. Los protegidos tenemos Suerte, que sin ella... más vale no haber nacido, ni ocupar bungalows, ni recibir balas, ni pasear perros, ni manejar Combis... como mi narración indica.

Dos vocecitas dentro de mi cabeza dialogaban; una diciendo que la mentira por lástima nada más empeoraría ésta situación, la otra preguntando ¿porqué me tocan a mí tales situaciones? Yo como buen tercero, escuchaba mi diálogo interno mientras le respondía a Carlos:

"No Carlos, yo desde el principio tenía movimiento de mis extremidades. El dolor me impedía mover bien la pierna del freno, por lo que pedí a don Adolfo que manejara para evitar un accidente. Cojeando, pero podía caminar sólo.

"Una semana después, manejé 1,000 Km hasta México para sacarme la radiografía en el hospital, donde me dijeron que no había que moverla y aquí la traigo incrustada. ¿Porqué ibas de cacería con un novato y lo dejaste sólo?"

Noté que Adriana su mujer desviaba la mirada, mientras que Carlos se aflojaba en su silla.

"Te toca a tí desmentir al médico que te puso en la silla. Hay paralíticos cerebrales de nacimiento que aprenden a caminar y coordinar sus movimientos, con terapias que puentean al cerebro hacia otras áreas conectadas. Toma meses y hasta dos o tres años. Vicky ayudó muchas de ésas terapias con acupuntura, para acelerar ése puenteo. Debes estar en un lugar con piscina, porque muchas terapias son en el agua, así la columna no carga tu peso."

Fueron comienzos duros. Carlos pasó por etapas desde intentar pegarse un tiro en la sien, hasta rentar casa con piscina en Tepoztlán para recibir todo tipo de terapias. Al año recuperó el control de esfínteres, la sensibilidad y el movimiento de su pierna izquierda. Un ortopedista local le hizo una funda para mantener recta la otra pierna insensible; con muletas, Carlos por fín empezó a dejar la silla de ruedas. Mientras, Adriana se separó de él.

Sus papás lo mandaron a Ensenada BC, y se inscribió en la Universidad de San Diego para estudiar Oceanografía. Empezó a practicarla buceando, con lo que regresó a la Naturaleza que tanto le gustaba. Además de que moverse en el agua ayuda mucho a su columna. Y perdimos su pista desde ahí, hasta recibir las noticias del hermano que me dió Teo, llegando a su casa.

P.S.- ...los chismosos vientos de Tlayacapan soplan que al novato tirador, le coqueteaba la coquetota de Adriana...

Epitafio

Al contarle a Teo ésta historia, se me salió -"¡Pero qué familia tan salada!"



...se lo dedicamos a todos:
Iván, la Perica y éste MiLUsos seguimos paseando muy a gustito y en equipo.

ecos de Soloco Lobo Audaz (diciembre, 2007)


Canto al Lobo: Loreena McKennitt


Soloco fué mi compañero durante 6 años; uno entre varios lobos nacidos en cautiverio, con ellos estaban repoblando los bosques de montaña (a 2500 m de altura). Le gustó más la compañía de humanos, y un día de invierno se metió a la hacienda, trepando por una reja forjada con dos metros de altura.

Nuestra guardiana era Psique, una rodesiana entrada en años. Le fascinó el audaz lobo rubio y fué su última pareja. Adjunto un álbum con fotos del recuerdo antes de despedir a Soloco, quien anda explorando la Otra Ribera para recibirme con todo listo, cuando me toque naveguar rumbo p'Allá.


ya merito compongo ésta putería del Picasa. GRACiAS Google

anoche, 11:30 pm:
Soloco cierra sus ojos, y duerme al fin sobre mi regazo. Un poco después, mientras acaricio su cabeza, se relaja para dejar de respirar. Afuera, un cielo sereno y lleno de Estrellas con un Cometa y Polaris guiando su cruce hacia la Otra Rivera ...

Ésta mañana, estoy enterrando su cuerpo bajo nuestro Cazahuate, tan lleno de enormes Flores Blancas y junto a Psique la Rodesiana (Soloco fué el último amor de Psique en ésta Rivera).



hoy, 11:30 am:
Saben, subiendo las escaleras y caminando por el pasillo de arriba hacia mi cuarto, juro que oí claramente las pisadas del Lobo siguiéndome, como era su costumbre en los últimos 6 años. Vive Dios el que me hizo agnóstico, que hasta volteé con harto gusto para saludarlo ...

La ventaja de estar totalmente majareta, es que oigo ésas cosas que ignoran al común de los mortales. Por éso nos guardan en instituciones los envidiosos "normales": ¡discapacitados los pobrecitos! Y si námas fuera mi imaginación, de tóos móos me dá harto gusto: Soloco es mi amigo del corazón, del alma y de mi imaginación también: ¡pero cómo no!

Y para no agobiar con flores a María ni comprarla con bisutería, ni ser el fantoche que vá en Romería  con la cofradía del Santo Reproche, voy a ponerle sus croquetas, un hueso, agua, algún chocolate sobre el altar ... cada día de Muertos (pero qué tonto loco estoy: asegún la pinche religión, ni tienen alma ...).

fondeando la dársena en la Otra Ribera

No quiero dar la impresión de drama: ésto me sirve para apreciar más a todos y a todo lo que me acompaña. Mi hijo Álex con su familia estuvo acá el fin de semana acompañando a Soloco y mis 4 mininos solidarios ya lo extrañan conmigo: la Vida sigue, pues ... ni modo.

Estaba platicando con Min y Álex, que'l jardín ahí atrás ¡ya es ¡"pet cemetery 3"!!! Descansan un Pastor Alemán, la Rodesiana, infinidad de Gatos ... Tlacuaches, algunas Aves ... También Álex y su hermano cuando adolescentes, dejaron ahí alguna que otra mascota y a corazón rasgáo. O sea, que ni es la primera vez ... ni es la última.

Me pregunto entonces: ¿cómo és que en vez de alegre ligero y volátil, mi corazón está serenamente tan, pero tan pesáo?..

Jean Loup

5 de julio, 2013
...nos seguimos extrañando, Soloco: paciencia, que me toca trabajar por acá otro ratito ...

la Perica adoptó a Soloco: verano 2005


hacienda Armonía, altos de Morelos: años después de aparecer en mi vida, la Perica sigue dándome sustento, transporte y alojamiento, cuantas veces se lo pido.

Delia y yo, lo que duran dos peces de hielo en un wisqui on de rocs …

··· el Tigre Azul, igual: ya cerró.

Andrés, lo sigo encontrando en Cuernavaca: JoséLuis, se queda en la Hacienda cuando vá o viene entre Puerto Escondido y Puebla.

La Perica adoptó a Soloco como espíritu guardián. Cuidadito y me la lleve sin Soloco a bordo: ¡ponen la carita más triste que he visto en mi vida! Pior que si les alzo la voz.

La Muerte, sigue siendo mi hada Ángela. Se alimenta de mis enemigos, pero la tengo a dieta rigurosa … es curioso cómo "los que tienen alas" me protegen: de ahí mi fascinación por volar, supongo.
Jean Loup

los Olvidos de la Memoria (del Otoño de 1944 al Otoño de 1997)

Puerto Escondido, Oaxaca; Otoño de 1997

Despidiendo al huracán Paulina al morir de la tarde (VER: Tormenta en el Pacífico III: la Perica, Delia y Paulina - 1997) vimos desfilar frente a nosotros varios cascos cuadrados, bajando de camiones militares Mercedes-Benz pintados con el mismito gris rata de aquel 1944: inmediatamente inundaron mi memoria los Olvidados hace varios años p'atrás, que les hilo a continuación:
la Françe; Otoño de 1944
Mucho tiene que ver la suerte, con nacer en una guerra y de una familia bastante extaña:
  • Mi padre, el SS-Brigadeführer und Generalmajor der Waffen-SS (ingeniero del ejército al mando de la SNCF), imposibilitado a matrimoniarse porque mi abuela materna murió soltera: ¿cómo comprobar que mi abuelo no era judío?
  • Mi madre, con nexos maquís para extraer trenes hasta Suiza, sin que volaran por los aires en nombre de "la libertad", tan defendida por maquís saboteadores de trenes (de trenes franceses bajo el mando alemán de mi padre) para que no llegaran a ninguna parte y con fugitivos viajeros, que necesitaban llegar para enriquecer lentamente la banca Suiza, depositando modestas posesiones en oro a cuentagotas, junto a jugosas ganancias en dinero "para lavar", tanto de industriales como de políticos, repartidos por ambos bandos de ése enorme negocio llamado guerra.
  • Mi nana Rosa, alsaciana de origen, solterona ya quedada que amaba los niños. 
  • Mi tío Sacha, comando voluntario ruso, ayudante personal del general.
  • Mi otro tío Otto, fanático de los planeadores, del paracaidismo y otras operaciones descabelladas.
  • Y mi hermana Arlette, 9 años mayor y oficiando como segunda madre cuando mis padres quedaban atrapados del otro lado del frente. En 1944 el frente era tan cigzagueante, como el avance de Sensemayá. Hoy éramos territorio "liberado", mañana pertenecíamos al "Reich" nuevamente; mientras, ambos bandos regaban tal ir y venir con sangres igualmente rojas, fertilizando así una tierra muda de horror.
  • Vivíamos en la granja de los señores Bastiè, vallée de Cheuvreuse. Ellos oficiaban como mis abuelos, yo les ayudaba con labores de la granja; arreglar el establo, recoger los huevos, alimentar a gallinas y gansos, llevar las vacas a pastar, cepillar caballos, ir a recoger bayas, hongos, piñones u otras yerbas del bosque, asegún la estación ··· pocas veces "las líneas" retumbaron cerca. Lo cuadrado o redondo de los cascos desfilando al día siguiente, indicaba de qué lado estábamos. Cuando eran cascos redondos nos escondíamos en el bosque hasta el regreso de los cascos cuadrados.
Vallée de Cheuvreuse, otoño/invierno de 1944
Los campesinos entre quienes vivíamos, no confiaban en sus industriales ni en sus políticos: ambos habían vendido la Francia; primero a los alemanes y ahora, peor aún ¡a los americanos que ni europeos eran! Los temían tanto como a los rusos; los veían como salvajes ignorantes, que nada más nos venían a saquear. Su aviación acababa con todo lo que se movía en el suelo, por carreteras y por vías férreas; lástima que todo lo que se movía, eran franceses en fuga ···

El bosque nos protegía de tal destrucción aérea; la terminal ferrocarrilera cercana estando bien camuflada con sendas redes y sus trenes bien cubiertos con ramas. Varias veces acompañé  allá al tío Sasha en su Kettenkrad; me encantaba el ruido de las orugas y le ayudaba para arrancarlo con el cran, deteniendo el acelerador como indicaba mi tío. A veces no quería que lo acompañara, como cuando se iba sólo después de hablar por la radio, usando ésas palabras que ni entendía y me dijeron después, eran en inglés.

Intrigado me escapé de la granja, siguiendo por el camino las huellas de las orugas y su rueda delantera. Oí un avión acercándose muy bajo, pero no sonaba como los de combate: era mucho más suave. Cuando llegué al borde del bosque, ví al tío Sasha vestido de ruso junto a un avioncito de ala alta, bajando cajas que subían al Kettencrad. Casi se desmaya cuando le pregunté en la casa ¿porqué se vestía de ruso para jugar con el avioncito? Me hizo prometer que no iría más al lugar del avioncito. Era de los cascos redondos y con él mandaban comida y balas para los maquís; pero el tío Sasha con su radio, los atraía para llenar nuestra despensa y tener balas para nuestras armas, diciendo que era un contacto ruso. Mi pelo rubio, hubiera delatado el truco inmediatamente (mi madre decía que tengo "la cabeza demasiado cuadrada"). Nunca volví a preguntarle nada, ni me dejé ver de nadie; pero me gustaba demasiado ver despegar al avioncito ése, como para quedarme en casa.

Ésa mañana, madame Bastié y yo salimos al bosque buscando bayas para hacer mermelada. Mientras Madame recolectaba frutas en su canasta, fuí al tan prohibido lindero del bosque donde furtivamente aterrizaba el avioncito ése, atraído por el tío  Sacha y bien encandilado con su radio. Cerca, tronaba el avance de los cascos redondos; sorpresivamente, apareció la Gestapo y le tiró a Sasha en plena frente, antes de poder identificarse ni hacer nada como despedirse. Asomaron algunos cascos redondos que, demasiado tarde, acabaron con ésos uniformes negros. Escuchando tanta metralla, Madame me llamó y nos fugamos a lo profundo del bosque. (mi madre advertía: "los cascos cuadrados que eran nuestros amigos, ya se fueron. Los cascos redondos, ¡no son nuestros amigos para nada!")

Tratando de escondernos en una cañada, madame Bastié cayó y se rompió el brazo derecho. Me dijo con cara asustada:

"Wolfgang, ahora tienes que ser grandecito, ya no puedo cargarte" - Madame tenía entonces más de 70 años, yo casi 2. Mientras se vendaba el brazo con una tira de su vestido, vagué por la cañada encontrándome a dos "perritos" juguetones, frente a un agujero tapado con las raíces de un árbol enorme. Me lamieron las manos y entré al agujero con ellos. Había algunos huesos y una especie de hojarasca en el piso.

Regresé por Madame, y la llevé hasta el refugio encontrado, diciéndole: - "Ahí no nos encuentran" - Casi se muere del susto cuando llegamos: la mamá de los "perritos" estaba lamiéndolos. Se acercó a mí, mientras Madame estaba tan paralizada que ni hablaba, ni respiraba siquiera. La mamá me olió las manos que extendí para acariciarla, y las lamió. Agarré a Madame y le dije: - "No tengas miedo, nos van a ayudar" - y entré tras los "perritos" juguetones, que también dejaron las manos de Madame llenas de babas ···

Tres días después salimos y logramos llegar hasta su finca del bosque. Mientras, nos comimos nuestras bayas y fresas, y bebimos agua de la cañada. La mamá de los "perritos" gemía cuando nos fuimos ··· Desde ése día, Madame me llamó "JeanLoup" (pronunciado YanLú; significa JuanLobo) en vez de Wolfgang (pronunciar con papas quemándote el hocico, como ladrido hitleriano). Varias veces, vinieron la mamá y sus "perritos" a verme hasta la finca, anunciándose con sus aullidos. Yo les daba los huesos de nuestra comida.

Extraño a mi tío Sasha, mi primer amigo en ésta Ribera; me enseñó a "jamás portar un arma con cartucho en la recámara". Una vez no hice caso, cuando me regalaron mi ··· ¡Regalo de Cumpleaños! ···  !cuánta razón tenía!




Continuaciones: Enlaces:

Unas visitas Chillonas, otras Copetonas (1995)

Por aquellos días me encargaron vivir en un departamento de primer piso, con terraza viendo al Océano Pacífico. Desde que vivía en Puerto oía todas las noches (si no llovía; acabando de llover era una batahola!) un silbido penetrante, agudo y corto. Cuando preguntaba a la gente, me decían desde que era un murciélado hasta una misteriosa ave nocturna e invisible. Realmente era tan común y todas las noches, que nadie lo sentía muy raro.

Me llamaba la atención que se oyera por acá, contestando otro por allá, luego eran dos en opuesto y siempre en una nota ascendente, aguda y corta. En ésa terraza de mi nuevo trabajo (¿trabajo? ··· un año sin pagar renta en la playa, con todos los servicios: hay que saber ¡sacrificarse!) y en la primera noche, escuché ése silbido extremadamente cerca. Poniendo las manos en copa tras mis orejas localicé por fin a su misterioso autor:


Me maravilló su diminuto tamañito. Inflaba su gargantita como globo a punto de explotar y soltaba su estridente chillido ascendente. Enseguida otro contestaba desde cerca, mientras se volvía a inflar mi nuevo amigo "Chillón": Porque otro nombre ¡ni le cabría!

Me visitaba todas las noches, menos cuando aparecía gente que no conocía; ahí nada más soltaba su chiflido a escondidas. Éstas ranitas viven en las copas de las palmeras, ahí donde nacen sus palmas y se acumula el agua de lluvia. Además, aprovechan el efecto ventriloquista que provocan ésos huecos con la superficie del agua, haciendo que se oiga proveniente de otra parte. Así evitan ser localizados por otros depredadores como la iguana, la ratita negra de las palmeras o las tarántulas de rodilla roja. Gran cantante, mi diminuto amigo Chillón!

Atarraya
En Noviembre, cuando el clima es un poco más seco y las noches refrescan, me gustaba quedarme a dormir en la hamaca de la terraza, fumando un tabaco mientras el Pacífico, reflejaba la recién Nacida Luna en pos del Sol Poniente. Despedía su partida observando las cobijas de colores que arropan su dormir, mientras la Noche tendiendo con gesto maestro su Manto Estrellado cual atarraya fosforescente, me cautivaba levantando su Luna bebé.

Ésa tarde, con el Sol ya bajo y la merienda servida, me instalé frente la mesita de la Terraza. Un graznido me levantó la vista y sobre mi mesita, estaba una Encopetada Urraca. Observó mi comida y con un flapeo subió a mi hombro izquierdo, mirándome hasta el fondo del alma, extasiada de verse tan pequeñita ahí dentro de mi ojo; con tan coqueta mirada aterciopelada, damita tenía que ser. Miró abajo y después de pedirme permiso con un "Chiú-chiú!", tomó la cajetilla de cigarros en la bolsa de mi camisa, para con dos flapéos y un planeo, sensacional planeo donde sus alas se tornan velos de novia, se posó sobre la barda a metro y medio del barandal de mi terraza, separados por un abismo ¡de casi dos pisos!

Allá picoteó la cajetilla para abrirla y tomar un cigarrillo. Procedió a romper su punta para probar el contenido interior, escupiendo decepcionada por tan feo sabor que tiró la cajetilla abajo, como diciendo "¡Fúchi!" (dentro de la propiedad; pude recuperarla después) para regresar a mi hombro, dando otros dos aletazos y probar si mi plato era de sabor más agradable. Me dí cuenta que llevaba observándome, desde que llegué meses antes: quiso averiguar qué eran ésos cilindros blancos que me llevaba a la boca a cada rato (entonces me fumaba tres cajetillas diarias).

Miden casi medio metro, la mitad siendo pura cola. Pesan unos 200 gramos naba más, menos que un loro adulto. Ni sentía su peso sobre mi hombro. Pedía probar lo que me llevaba a la boca y le gustaba. El compañero, que montaba guardia desde la palmera al lado, acabó por unirse a nuestra merienda. A pesar de la fama de ladronas, nunca me robaron nada (ni siquiera los cigarrillos). Llegaban de vez en cuando para desayunar o bien para la merienda. Tampoco les gustaba que hubiera extraños; ahí nada más saludaban volando a lo lejos.

Cerca de Navidad ya no me visitaron más. Posiblemente, tanto turismo vacacional que llega a Puerto, las decidió a migrar hacia más tranquilidad. Abajo de mí, como a dos manzanas, tenía su hotel mi amigo Belmares. Lo visitaba seguido, pues le encantan lo animales y tenía tejones, un par de ositos de miel, varias ardillas, iguanas, loros y tucanes. Algunos estaban sueltos y otros en jaulas, para protejerlos de los huéspedes. A veces paseábamos algunos por la playa, cuando no era temporada. Le comenté cómo extrañaba mis Copetonas amigas. Resulta que pertenecían a toda una parvada, que anidaba en los jardines de su hotel, desde hacía bastante tiempo. Estaban acostumbradas a tratar con humanos.


-"Por éso casi mato al pinche gringo" - dijo sorpresivamente. Pregunté qué le había hecho ése güey:

-"Estaba el muy bruto desayunando afuera de su bungalow y cuando llegó su café emcendió un Marlboro dejando la cajetilla sobre la mesita. Bajó la hembrita y picoteó la cajetilla. El pinche gringo le dió un manotazo y la desnucó. Corrí al pendejo y no lo maté a bofetadas porque era cliente; si matara a bofetadas cada gringo que me hace algo, ¡no tendría clientes! Pinches ojetes ··· después se fué toda la parvada y no los he vuelto a ver".

Ni Belmares me dijo, ni yo le dije más: las Hurracas Copetonas hacen pareja de por vida, como la mayoría de las aves. Cuando muere uno, el otro se deja morir de pena: ni come ni bebe ni nada. Se deprime y se muere de tristeza en su soledad. Por éso se fué la parvada; eran una familia y vieron todo el drama asesino ···