Mostrando las entradas con la etiqueta costa Esmeralda. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta costa Esmeralda. Mostrar todas las entradas

fondeando la Costa Esmeralda - III


...AL SALiR DE LA CÁRCEL ¡¡HOMBRE!!
hasta olvidé mi nombre...
 Cuando la orejita cicatrizada no necesitaba más vendajes, regresé a puerto Escondido. Mágicamente se materializó la Princesa amuzgo con l'Ambulancia pa presentarme a su devota amiga la Ruca. Como buenos amigos -patrona y empleado con beneficios carnales a reserva- así me hechizaba nuestra curandera. Supo evitar con dignidad cuernos automáticos (pero casi me arranca una oreja) y para celebrar esta nueva contienda, la Mazmorra local remplazó a la Barra como escenario y coartada (ahí, ni loca pasaría la Libertad). Tendría que conducir l'Ambulancia llena de cajas con donativos como ropa, básicos alimenticios, jabones y etcéteras (quién sabe de qué tipo) hasta dentro de la Galera, para ayudar a descargar todo junto con ellas, Princesa y devota Ruca. Debo añadir que para nada se rajaron.

 Llegando a la gendarmería que controla la Chirona por fuera, hay que dejar algún nombre para entrar. Inventé uno tan inolvidable que jamás volví a pensar en él y abrieron la reja sin revisar l'Ambulancia. En ésta Mazmorra los presos gobiernan y mandan: la Princesa bien sabía que un 'pinche gringo' desconocido y sólo como aparento ser, saldría bastante mal librado de tal experiencia, más bien con las patas por delante. La mirada de un conocido indeseable cubierto de tatuajes a línea roja, destacó entre la hostil multitud que ya me cercaba con intenciones funestas. Varios panes sobrantes del Cafecito habíamos compartido sentaditos en playa Zicatela, gozando cómo la Mar de costa Chica arropaba'l Sol antes de dormir, atrás de la arena que desfilaba tanguitas a granel.

- ¿A poco te delataron? - pregunté cuando se acercó.

- No, estaba repedo (borracho perdido) y me agarraron en plena transa.

- Y por acá ¿A qué te dedicas?

- Manejo y distribuyo todo en éste penal, mira que estarían super desorganizados si no y hasta robándose uno al otro. ¿Y a tí, porqué t'entambaron acá?

- Por ponerle cuernos anticipadamente a una Princesa.

- A ver a ver, cuéntame ése chisme caliente con calma: te invito a comer y pasar unas chelas mientras cotorreamos. A lo pior puedo ayudarte a salir, si se trata de quien creo.

 Tan a gusto charlamos que se nos pegó la Ruca, amiga octogenaria -atractivamente juvenil- de la Princesa. Refiriéndose a los presos con familias viviendo ahí dentro, comentó:

- Qué horrible niñez para tan pobres criaturas - obligando que contestara:

- Vieras que no, doña Ruquita: estan en familia, su progenitor ni se emborracha y tanto los alimentan como alfabetizan. En el Campo de Concentración de una dictadura, conocí la Libertad (ya cruzó éste penal, el espíritu de la Libertad) por estar ahí dentro con mi familia.

 Atardeciendo nos despedimos dispuestos salir. Frente al gendarme con dos eses tipo Gestapo, traté de recordar mi inolvidable nombre viendo sin querer fijamente al pobre guardia. Desvió los ojos hasta más abajo por toda la lista y cuando paró el dedo, preguntó algo incomprensible con mirada interrogativa:

- Sí oficial, gracias - respondí firmando cualquier garabato en automático y vámonos por si las moscas. Sólo me queda añadir que comí más mejor y fresco qu'en varios establecimientos de la Costa. Curioso que gracias a Usos y Costumbres y cortejarme la Princesa vengativa, los súbditos me percibieron más bien como jefe en vez de víctima.

 Otra hechicería de la Princesa era atender moribundos con sida, forasteros rechazados por sus familias y que gastaban menos si morían en puerto Escondido. Generosamente le heredaban sus pertenencias y de ahí la Princesa surtía con donativos a súbditos enchironados. ¡Con más vueltas que un caracol, nuestra curanderita!

 Qué culpa tengo yo de nacer ijoepú (rubio, en castellano) y cautivar gustos y caprichos de una Princesa...


Nexos @nexos:

fondeando la Costa Esmeralda - II


¿¡ALMORZADOS POR LOS LAGARTOS!?
...casi pierdo la oreja...
 En puerto Escondido remendaba cualquier cosa bajo variedad de MiLUsos a domicilio. Favoreciendo con creces l'Ambulancia de la Princesa la Princesa amuzgo (curandera de Costa Esmeralda) ciego al impredecible carácter de su dueña. Hoy, al untarse un labial inmejorable, se le metió en tan bella cabecita invitarme a pasear por la Barra. Con chaperones, desafortunadamente: la futura socia de Bélgica arribaba con dos críos a vivir con su marido. No más me faltaba una gorrita con 'guía de turistas' por ahí bordado...

 Allá lejos y hace tiempo, había fondeado aquella Barra. Me conocían bien y conduciendo por el camino urdí un plan. Como el inmejorable labial indicaba, era hora de avanzar al siguiente paso: atracar en la Barra, llevarlos a la Palapa del Ñoño y pedir de comer. Mientras preparaban y servían la merienda, evadirme con la Princesa tras el -Ahoritita regresamos- de rigor y a perdernos por la playa hasta bien entrado el anochecer. Más tarde, regresaríamos preguntando hipócritamente: -¿Por dónde se meten ustedes? Llevamos horas buscándolos.-
Laguna de Chacahua

 Estacioné y aseguré la Ambulancia junto al atracadero de Zapotalito. Embarcamos en la pasajera y navegamos cruzando la Laguna. A la mitad, escuché un familiar y alegre grito:

- ¡¡Pintor!! - mientras que'l pasaje pretendía ser de sordos estoicos. Trepé la proa a corazón anhelante y sobre otra pasajera en paralelo, ondeaba la franca sonrisa de la Libertad, sin necesidad de labial alguno ni horario ni fecha en el candelario. El Domingo se hizo para que las teiboleras ignoren al Palenque y se dediquen a la familia de la Barra. Sorprendidos estaban mis acompañantes de tantos palmoteos y vítores hacia la Libertad: como soy rubio y amigo de Cleofas, no necesitaba ponerme ninguna hipócrita careta.

Seguí con mi plan desde que atracamos... radicalmente modificado al evadirme yo solito tras del -Ahoritita vengo- de rigor ...y la acústica de la playa me orientó hacia el canto de la Libertad. Ahí, el Tiempo simplemente se desvaneció hasta dejar de existir.

 Demasiado noche resucité de aquellas playas sin cielos nublados y cuando regresé con el Ñoño, buscaba mi tropa entre mesas vacías: - Pagaron y se fueron a pasear sin decir por dónde - y nadie sabía ya más. De noche salen los lagartos a cenar y también desayunan al amanecer. No me digan que se fueron a caminar solitos, como si acá fueran las praderas belgas. Y con niños tiernitos y crujientitos. También salen de noche la Onza comehombres, la Cuatronarices y los Puercoespines tan mal folláos, qu'ensartan vengativamente cualquier movimiento detectado... ¿Saborearían especialmente ésa sangre tan azul de una Princesa? Buscaba encontrar anque sea un dedito antes de alertar la Gendarmería. Pasaron dos horas más y la Barra entera con lámparas, lanzaba gritos a través de todos los manglares.

 Y entrelazado de vuelta con la Libertad, en otra nada fugaz eternidad ¡qué me iba a importar si los bichos del manglar se indigestaban o no! Al contrario, tantos gritos camuflaban perfectamente los de la Libertad. Un burdo toquido con - Le hablan por la caseta, Ingeniero - me separó de nuestra oscilante hamaca y al otro lado de la línea, una Princesa en furia reclamaba - ¿Porqué te quedaste con MiS llaves?

- No Princesa, no tengo tus llaves. Sólo tengo las de l'Ambulancia. - Tras un resoplido como de mula se cortó la comunicación. Mi cuñado el hermanito de la Libertad, me llevó adonde estaba lista una panguita con motor andando: - Mañana cuando acompañe la Libertad al otro lado, la regreso p'acá - y me cedió las amarras.

 Un hasta luego con beso de la Libertad y a gozar nubes enteras de estrellas sin Luna, mientras los cocuyos se alejaban desmarcando la ribera. Algún que otro murciélago pescaba curioseando por mi cercanía. Un lagarto glotón seguía al cayuco de los pescadores mientras preparaban su carnada, hechando las sobras por la borda. Mutuos saludos al tragarnos aquellas mágicas tinieblas. Hechizaba navegar entre arriba y abajo las dos bóvedas del Universo, con una panguita por nave y nuestra estela espumando al espejo líquido como Laguna.

 Antes d'esa noche, ni había notado que las Princesas resoplaran como mulas: debe ser una reacción a la adversidad. Porque resoplando así me recibió la curandera de l'Ambulancia, junto con cantidad de mosquitos que pican hasta la glotis cuando respiras y hasta las niñas de ambos ojos cuando tratas de mirar algo. En la Barra sopla una brisa constante que se los lleva hacia al interior de la Laguna, precisamente acá donde estábamos parados manoteando como locos. Nos encerramos en l'Ambulancia y regresando rumbo a puerto Escondido, la Princesa copiloto se abstraída -por la comezón de tantos piquetes- en ignorar todo, mirando al paisaje nocturno.

 A mis espaldas cobraba vida un interrogatorio en francés, con respuestas demasiado evasivas, entre la socia de Bélgica y su consorte. Bajo el pretexto de susurrarme al oído, la Princesa copiloto pegó su cálido cuerpecito para rozar con bífida lengua m'incrédula orejita confidencial derecha, ocasionando arritmias de todo corazón por la izquierda y sus pezones rozones en plena derecha, pos también arritmizaban:

- Resulta que mi nueva socia quiso reunirnos para revelar 'algo muy importante': nuestra Sociedad Médica con Bélgica y dar así la buena noticia en familia. Su cónyugue, también tenía 'algo muy importante' que revelar a una familia tan sorpresivamente llegada de Bélgica: que ya vivía con otra y le andaba por divorciarse. ¡¡Bomba que explotó cuando me dejaste a solas cenando!!

 Con tremendo mordisco que me dejó sin haliento, casi arrancó la orejita confidencial chorreando gotas rojas y la aritmia se detuvo sin pezones rozones. La futura sociedad nunca se consumó, regresaron todos a divorciarse hasta Bélgica y ni el polvo les volvimos a ver. Pasando el Tiempo a duras penas consevé mi oreja, gracias a las terapias intensivas de la Libertad ...lo de menos su natural blondez...

 Entre Mujeres y Hombres, habemos de dos clases: en Primera clase semos Celosos y en clase Turista, más valiera Ni Haber Nacido (exceptuando una Princesa, claro).



Nexos @nexos:

fondeando la Costa Esmeralda - I


¿LiBERTAD? ...ché vieja...
  • ...una verdadera ijaepú (rubia en castellano)
  • del clan Teiboleras al Talón descalzas (besitos, amigas)
  • y fichaba en el Palenque Bar de la costa Chica...

...del Pinche Lunes al San Viernes
 Cuando Cleofas me invitó al Palenque, hubiera sido imperdonable rajarse. Mi simpático y nuevo amigo no era cualquier cacique por votación ni a huevo por la fuerza. Caciqueaba porque Usos y Costumbres le otorgaron tal puesto, porque tenía madera y porque l'encantaba darse tal gusto. Generoso por naturaleza, se hubiera ofendido si pagara anque sea la propina. De pocas palabras y muchas nueces, era mi confidente e iniciador a la etiqueta local: captó instantáneamente la mutua simpatía al conocernos y mis carencias sociales le valían madre. Pero sin orientación adecuada le sería de ninguna utilidad. Por otro lado, nada fácil encontrar un fuereño valemadres en ésta olvidada costa: la mayoría tan corren al primer disparo que vuelan sin cobrar, valemadres de pacotilla con absoluta faltancia de curiosidad. Espero no reencarnar en gato, porque de curiosidad debo alguna que otra.

Cleofas confidenciaba en un tono afablemente insinuado -usando parábolas muy semejantes a los pasajes bíblicos más violentos, vengativos y catastróficos- la pura poesía y encanto de costa Chica en todo su letal esplendor, cruzando aquel Palenque con sombrero de palma a la cabeza y la fusca al cinto. Sin confidencias ninguna sinceridad nace, me fascinaba igual que la cuatronarices a su presa; pero la confidencia del otro termina donde uno interrumpe preguntando. Darle tiempo al tiempo, ingiriendo cerveza tras cerveza y un mezcal desempance después, rayaba en la primordialidad. Si acaso pensara rajarme ya era demasiado tarde, ni podía andar con tanto aguardiente de maguey: cuando las piernas ni responden no queda mas qu'escuchar y despejar certeramente cualquier duda aparente.

 Satisfecho al fin, Cleofas se levantó hacia la caja para hablar con el encargado del Palenque. Me enviaron una botana con tasajo desde aquél universo parabólico y sangriento, asentándome de vuelta bajo la palapa cabaretera. Ahí sentada adornando la barra, una mesera cenaba su descanso en turno, con porte y gallardía más que figura de pelo rubio, nada comunes por ésta marginada costa. Mirando mis ojos se levantó con dos cervezas y una sonrisa: - ¿Necesitas compañía, güero?

- Lo que necesito es papel y lápiz para garabatear. Y gracias por la cerveza ¡Salú!

- En la barra tenemos papeles. - Trajo cuatro cuentas canceladas que al reverso eran blancas y un lápiz de colegial, expresando - Soy la Libertad. Y a tí ¿cómo te nombran, güero?

- Pintor - respondí mientras pensaba en 'la Libertad... ¿de averiguar si es rubia natural?' con cara obvia y la Libertad divertida hasta las pupilas.

 Bosquejaba en los cuatro papeles, descifrando aquellas pupilas con sonrisa mientras seguían aportando cervezas y algún que otro mezcal. Una hora después salió Cleofas masticando el verbo 'Vámonos, tu pinche vieja me sacó de onda'  y ni modo: averiguaré la blondez de la Libertad en otra ocasión menos estropiciada.

- Mientras dibujabas, vaciaba las cervezas que mandaba en ésa maceta con palmas, ahí juntito.

 La Libertad se puso tan azul pasando al blanco hasta volverse roja (egalité, fraternité, liberté) qu'estuve a punto de soltar el verbo 'Alons Anfans De La Patrí' a mandíbula batiente. Apenititas a tiempo recordé el cuento ése del príncipe Maximiliano, cuando Juárez el indio de Oaxaca lo ajusiló. Saliendo a la calle tras nosotros, el encargado habló con Cleofas y más urgidos que preocupados vinieron hacia mí, aquel encargado manifestando:

- la Libertad quiere disculparse con usted, Pintor.

- Ahí tu sabrás - respaldó Cleofas. Llegando frente a la Libertad, mi dedo le tapó ambos labios intuyendo su verbo 'Ni tenía la más puta idea de con quién jugaba', justo cuando ninguna orejita mía andaba de humor pa escuchar nada: siempre levantando pasiones... ¡ché vieja!

- Me vale madre todo lo que digas, sólo vengo a pasar un buen rato contigo, nada más. Cual 'dama de compañía' cono dicen los fifís... ¡ni que fuera tan mala penitencia, Libertad! - en verbo 'Ni te'spantes no queremos hacerte nada Querreke', bien consciente qu'el más bajo ijoepú (rubio, en castellano) era yo, esclavizando así a la Libertad el día que nos topamos, no más por averiguar su blonda naturaleza. Regresamos al Palenque a manos llenas de dedos entrelazados.

 Me abrazó con sabor a miel y cuando la Libertad te invade, no queda más que gozarla y sin amilanarse pecadoramente. Al unirse la Libertad con mi valemadrismo, obtuvimos resultados tan sorprendentes que labramos la eternidad con memorias aladas; nada de cielos nublados por nuestras playas, lo de menos su natural blondez. Ni herizos ni puercoespines se entregan al amor poniendo mayor atención y cuidado.
...ché vieja...



Nexos @nexos: